La Danza, el Teatro, la Música, se especializaron tanto como materias independientes que, a través del tiempo, perdieron la visión de la necesidad que en esencia tienen una de la otra para hacerse sentir mejor. De hecho en sus orígenes ninguna podía prescindir de la otra. La Danza, el Teatro, la Música eran una gran comunión, y no me refiero con esto a un actor en escena, un músico en el fozo y un bailarín pasando por allí, sino más bien a un artista contenedor de todas las artes en su cuerpo.
En el Performer, las células esenciales de las disciplinas performáticas nacen del mismo lugar, tienen un origen común desde donde poder maniobrar con mayor integridad.
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El Laboratorio del Performer es un lugar de formación-investigación donde se busca la concreción de un Cuerpo de Performer con su Tronco y Núcleo Generador, logrado esto a través de la integración de las células básicas de las disciplinas performáticas y su contenido orgánico-expresivo. Es un proceso de búsqueda de un artista integral, con un cuerpo listo y esencial, lleno de recursos inervados.
Forman parte del trabajo global el entrenamiento físico y vocal, la improvisación a partir de figuras organizadas (físicas y/o sonoras), el texto, la canción (de cualquier origen) y su refinamiento, la conformación de estructuras performáticas (físicas y/o sonoras), la transmisión pedagógica y un acercamiento al sistema detrás de esta metodología.
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El hallazgo de este paradigma transdisciplinario de trabajo fue realizado en forma personal por propia iniciativa, condenando a aquellos que, siendo ya profesionales, lo utilizan sin mencionar la fuente, sin responsabilizarme por la calidad de desempeño del mismo. Incluyo aquí al Odin Teatret.